Unidades de medida de hace más de 5 siglos aún se encuentran en títulos de propiedad vigentes en Colombia.

Las medidas históricas o costumbristas se resisten frente a la introducción que desde 1905 se hizo del Sistema Internacional de Unidades.

En nuestro país existen aún predios en cuyas escrituras públicas, la delimitación de linderos y la definición del tamaño de la superficie de la propiedad (cabida), están definidos a través de unidades de medida de siglos atrás, llamadas “costumbristas o históricas”, que hacen muy difícil determinar su equivalencia en los términos de unidades del Sistema Internacional de Unidades que usamos hoy en día.  

Esto ha dado pie al Consejo de Estado a determinar que el Instituto Nacional de Metrología establezca las equivalencias de las medidas costumbristas como caballerías, alzadas de caballo, cabulladas, tabacos, almud y fanegadas, con la hipótesis de que con esto se pueda definir la superficie real de las propiedades, debido a que la falta de certeza del tamaño real de estas es un problema para determinar las áreas y linderos de algunos terrenos.

¿Por qué existe este problema con unidades de medida tan antiguas?

Este problema no debería presentarse hoy en día teniendo en cuenta que hace más de un siglo se expidió la Ley 33 de 1905, en la cual, la entonces Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa de Colombia, decretó que en todos los asuntos oficiales y comerciales, y en todos los actos y contratos que tuvieran lugar en el territorio de la República de Colombia, sería obligatorio el uso de las pesas y medidas del sistema métrico decimal francés, el mismo que usamos hoy en día.

Con la expedición de esta ley en 1905 y su Decreto 956 de 1931, el gobierno pretendía obligar al uso exclusivo de pesas y medidas del sistema métrico francés, el cual había sido adoptado por el país en el año 1853 para eliminar el empleo de las unidades de medida “costumbristas o históricas”, debido a que los diversos valores y unidades usadas en el pasado dificultaban con frecuencia las transacciones y hacían vulnerable a las personas poco hábiles en asuntos matemáticos.

Sin embargo, después de más de un siglo y a pesar de que en el Decreto 1301 de 1940 (reglamentario de la Ley 65 de 1939) se estableció que “la escala de los croquis y las áreas de los predios se expresarán en unidades del sistema métrico decimal” y que la Misión Kemmerer (un grupo de expertos contratados por el gobierno) por la misma época señalara como “esencial la elaboración de planos prediales para dar a conocer la situación, extensión, área y otros detalles topográficos de las propiedades”. En el país aún existen escrituras en las cuales se usan este tipo de medidas. Solo hasta 1997, con la Ley 388 y la Resolución 0070 de 2011 del IGAC, los procedimientos exigen el uso del metro, sus múltiplos y submúltiplos (Sistema Internacional de Unidades) como sistema de medida y con lo cual se le dio fin al uso de las unidades costumbristas para definir linderos y superficies en las escrituras registradas a partir de la fecha.

Por lo anterior, pareciera que la legislación catastral dio por sentado que el problema de medición de las tierras estaba resuelto y por eso nunca tomó acción para reaccionar ante la necesidad de medir los terrenos nuevamente con el sistema de medidas oficial.

Más de un siglo después de decretada la solución a este problema, en el INM, encargado de la Metrología Científica e Industrial en Colombia, buscamos estudiar y analizar las posibilidades para encontrar equivalencias entre las medidas “costumbristas” y el Sistema Internacional de Unidades en medio de las dificultades generadas por la tradición colombiana de compra-venta de terrenos por cuerpo cierto (a ojo) y por el uso de distintas medidas en el pasado.

La solución a esta situación es importante para que todos los ciudadanos tengan certeza sobre los linderos y extensiones de su propiedad o tenencia y, asimismo, se pueda garantizar la equidad en la aplicación de las normas tributarias.