La hora de Colombia depende de un reloj atómico que genera la hora legal del país.

La hora legal se usa como referencia para innumerables procesos en el país que requieren de una hora con la exactitud que un reloj común no podría dar.

¿Sabías que un reloj común en poco tiempo podría estar desfasado de la hora legal por varios segundos? En Colombia la hora legal se usa para innumerable cantidad de procesos. Para poner un ejemplo, un pequeño desfase en la hora a la que abre o cierra la bolsa de valores, podría significar pérdidas o ganancias para inversionistas, una sensación de incertidumbre con relación a los cierres de transacciones y grandes problemas judiciales por reclamaciones de inversionistas que perdieron dinero porque el cierre se hizo unos segundos antes o después. 

La hora legal es un instrumento que ayuda a la sociedad a mantener un orden confiable y a sincronizarse con el resto del mundo. Es importante para experimentos científicos, análisis de cambios climáticos, estudios de sismos, sincronización de comunicaciones internacionales, conexión de servidores, envío oportuno de información para participar en una convocatoria estatal, procesos judiciales, transacciones bancarias, etc.

Son muchos los casos en los que un desfase de unos segundos no es aceptable pues podría alterar de una forma crítica los resultados. Por esta razón, Colombia garantiza la existencia de una hora legal a través de un reloj atómico ubicado en las instalaciones del Instituto Nacional de Metrología - INM, con el que muchas entidades se encuentran enlazadas para contar con la hora exacta.

Este reloj atómico garantiza la exactitud de la hora y por eso se trata de una compleja máquina custodiada con cuidado en el laboratorio de tiempo y frecuencia del INM. Gracias a esto el país y el mundo entero pueden confiar en que las operaciones y procesos que se realizan en Colombia con base en la hora legal cuentan con una medición de tiempo exacta y permanente.

En el INM continuamos desarrollando mecanismos para proveer a Colombia con la mayor confiabilidad y excatitud para todo tipo de transacciones, permitiendo al país mejorar los procesos de calidad y por tanto ser más competitivos a nivel mundial.